MENTIRAS PARA PRIVATIZAR LA ESCUELA DE TOD@S

El pasado 22 de julio conocimos que la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía (CEJA) redujo en más de 1000 el número de maestros y maestras de Educación Primaria para el curso 2016-2017.

La publicación de los destinos provisionales anunciaba que estas 1000 personas (con vida propia), muchas de ellas con incluso 8 años de tiempo de servicio, posiblemente no tendrán trabajo el próximo curso escolar, con el drama que ello supone, pero, además, tiene otros muchos significados más alarmantes, si cabe.

Antes de analizarlos, desmiento en primer lugar que la causa sea la introducción de la lengua francesa de forma obligatoria en el currículo oficial, tal y como prescribe la, a mi juicio, absurda LOMCE. El profesorado de Francés que supuestamente ocupará las vacantes arrebatadas a Primaria no justifica cuantitativamente una supresión tan escandalosa de docentes generalistas.

educacion-sevilla-agosto-2016-2Ésta ha sido, desde 2007 (comienzo de la crisis), la estrategia que ha aplicado la CEJA para despistar al colectivo docente de los continuos recortes que se han venido produciendo; implementar trampas sutiles e inexplicables que, por desgracia, han enfrentado a funcionarios contra interinos, aspirantes contra interinos, especialistas contra generalistas…Y así, decretos y órdenes sucesivas tanto para el acceso a la función pública docente como para la movilidad del profesorado, etc. han supuesto todo un galimatías absurdo, cargado de mentiras y falsos propósitos de aspirar a una supuesta calidad educativa mayor.

La mentira que toca ahora: “no necesitamos más maestras y maestros, porque disfrutamos de una ratio de 21,7 niños y niñas por aula”. Esta falsedad se demuestra con matemáticas puras y una lógica tan pueril y simple como entrar en un aula de un colegio concreto, de compensatoria, con una ratio supuestamente más reducida por las dificultades que presenta el entorno, y contar cuántas personas hay en el aula: 1, 2, 3,…¡¡hasta 27!! Eso sí, estos 27 niños y niñas, con grandes carencias afectivas, cognitivas y sociales, no tendrán maestra o maestro de apoyo suficientes, ni especialistas en Pedagogía Terapéutica, pero tendrán hora y media de francés a la semana. Bravo, señora Díaz, bravo; esto es lo que necesitamos para preparar a la generación que nos sacará de la crisis, el idioma francés –con todos mis respetos por el profesorado especialista en este idioma; son colegas, no enemigos-.

Recupero ahora los significados de los que hablaba al comienzo. Recortar en un número tan significativo la cantidad de profesorado de Primaria implica, además de que la Junta de Andalucía RECORTA en recursos humanos, y mucho, que estamos asistiendo a un proceso de privatización de la educación andaluza del que las personas contribuyentes y votantes no son conscientes, ya que se maquillan con opacidades y mentiras.

La CEJA, eso sí, es muy “transparente” publicitando todas las flores o méritos que se adjudica; así, los planes como el Bilingüismo, las Nuevas Tecnologías, de apertura de los centros escolares en horarios no lectivos, etc. Hacer una crítica eficiente de todos estos despropósitos, y otros tantos, me llevaría demasiado tiempo, pero sólo quiero recordar a quienes estén leyendo, por ejemplo, el GASTO mayúsculo que supuso para la CEJA la instalación de ordenadores fijos, de empresas privadas, en cientos de centros escolares en aulas que hubieron de ser reamuebladas, y, obsoletos estos aparatos (ahora en desuso), se volvió a “invertir” en un ordenador portátil para cada alumna y alumno a partir de 5º de Primaria. Sólo duró un par de años la experiencia, pero vayan sumando, mientras leen, vayan sumando.

El Bilingüismo, por su parte, instaurado incluso antes de que el profesorado estuviese formado para ello, condujo a un auge brutal de las academias privadas de inglés, dado que los recursos de la propia CEJA no eran capaces de soportar tanto maestro necesitado de certificados B1 (en un principio) y B2 años más tarde. Todo este profesorado formado con su propio bolsillo en inglés, se “pudre” en bolsas de trabajo bilingües que han “congelado”, aunque no públicamente, claro.

La apertura de los centros escolares fuera del horario lectivo (comedor, aula matinal, actividades extraescolares, etc.), supuestamente para facilitar la conciliación laboral y familiar, se ha convertido en un “servicio” social que gestionan empresas privadas, aunque cargan de trabajo a los equipos directivos de los colegios.

Lobbies de uno u otro origen que, sutilmente, se han integrado en el sistema público educativo, compartiendo ya espacio con las compañeras de toda la vida: las editoriales privadas.

A medida que baja el número de maestras y maestros en la pública, aumenta escandalosamente el número de plazas en centros concertados y privados. ¿Es casualidad?, ¿es un fracaso de la “calidad educativa” por la que la CEJA ha luchado?, ¿o es simplemente el dato que atestigua la apuesta sutil de la Junta de Andalucía por desentenderse de este lastre? Obviamente, gastar en educación y no invertir en ella habla muy claramente sobre la percepción de nuestro gobierno por la misma, la escuela pública es un lastre imposible de soportar.

Las personas beneficiadas, no hace falta que explique quiénes son, pero ¿quiénes pagan? Al final de la larga cadena de damnificados de este proceso de privatización de la educación, que también observamos en otros sectores relacionados con derechos sociales y humanos, como la sanidad, al final, decía, están nuestros hijos e hijas. Ellos, que ahora han de aprender francés, o no, naturales, o no, inglés, o no, informática, o no…ellos y ellas, que necesitan un sistema educativo público y fuerte, que apueste por cada una de ellas; que necesitan un profesorado con estabilidad laboral, que no se vea expuesto a la hipermovilidad que les desarraiga de sus familias y proyectos escolares; que tienen todo el derecho a que su educación no sea objeto del casino financiero global, sino sujeto de compromiso político y social.

Mar Oliver en manifestación por la EducaciónTermino haciendo un llamamiento a los padres y madres de estas personitas; 1000 maestros y maestras menos son 1000 oportunidades menos de construir un sistema educativo fuerte y sólido, que no dependa de los bolsillos de las familias, por cierto, cada vez más mermados.

El 4 de agosto nos concentramos a las puertas de las delegaciones territoriales de educación; no es una cuestión laboral de unas cuantas maestras u maestros, es una cuestión de defensa de la escuela pública y de calidad.

No más mentiras, señora Díaz; si su intención es acabar con la educación pública, dígalo abiertamente, para que podamos votar con libertad en las próximas elecciones.

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